EL MUSEO

JESÚS OTERO

VISITA A LAS SALAS

 

 

Ubicado en la Plaza del Abad Francisco Navarro, junto a la Colegiata de la Villa, es fruto de la voluntad del artista de donar toda su obra a la villa, con la finalidad de poder ser admirada públicamente. En 1994 se crea el Museo y Fundación "Jesús Otero", de propiedad municipal regido por un patronato formado por representantes del Ayuntamiento, de instituciones culturales de la villa y de las Universidades de Cantabria y U.I.M.P. y familiares del artista, presidido por el Alcalde.

Sus objetivos principales se orientan a estudiar, exponer y divulgar la obra escultórica de Jesús Otero desde el ámbito en que se ha desarrollado su vida y su capacidad creativa.

Se recogen en este Museo más de 50 esculturas y objetos procedentes de su colección particular, que el artista donó al Ayuntamiento de Santillana de Mar en 1993.

El resto de la obra escultórica de Otero se encuentra repartida en museos, colecciones particulares y monumentos urbanos de España, Francia, EE.UU y Colombia.

 

SALA 1

 

EL ARTISTA Y LA FIGURA HUMANA

Desde su primera obra, la "Cabeza humana", esquemática, de estructura románica, hasta la "Maternidad", de concepción geométrica, cubista, pasando por el "Retrato de mi familia", de inspiración fotográfica, el artista emplea diversos sistemas de representar la figura humana en su aspecto más universal, abordando así mismo sus diversas categorías o cualidades: lo genérico (cabeza), lo concreto (el retrato de familia), lo específico y espiritual (la maternidad), lo sublime (la música y la danza) y lo económico (el pastor y la naturaleza).

No renuncia a la tradición, sino que la incorpora a su visión particular de la modernidad, denostando aquellos aspectos más esnobistas y admitiendo y renovando lo esencial de la plástica contemporánea.

 

SALA 2 y jardín

 

  

LOS ANIMALES

Lo doméstico y lo alegórico se unen en la importante obra que Otero dedica a los animales. El dominio de lo natural, de lo cotidiano, producto de la capacidad de observación y de la sensibilidad del adolescente, se traduce en la personificación de expresiones como la tristeza, la energía o la reflexión. Admírese la actitud del burro (Cabeza de burro, 1933), también conocido como "el filósofo".

Casi siempre se incorporan al animal algunas cualidades de los humanos, pero a veces más frecuentes en aquel que en nuestra especie y aparece la alegoría: la amistad, la generosidad, la ternura, la serenidad y la nobleza.

En el jardín del Museo se exponen esculturas animalísticas de la última etapa, en las que se observa la estilización y simetría, la geometrización y simplificación

 

SALA 3. Lo religioso

 

La religiosidad, lo trascendente, es un sentimiento enraizado en nuestro artista, que lo plasma en excelentes imágenes de Cristo crucificado o de San Francisco, personajes claves que para él representan los valores más humanos y universales del cristianismo, al margen del aspecto institucional de esta religión.

Para Otero todo es naturaleza y el hombre está integrado en ella como un elemento más. Cristo fue un ser superior, que armonizó las relaciones humanas elevándolas a un nivel universal, símbolo de la paz y referencia en las necesidades, por lo que sus imágenes transmiten serenidad y fortaleza, no exenta de idealismo.

La piedra y la madera (roble, encina o ciruelo) se alternan en la iconografía de Cristo e imágenes de la Virgen y los santos, preferentemente los valedores de las necesidades humanas: San Antón (patrón de los animales domésticos) y San Francisco.

 

 

 

 

SALA 4. El proceso artístico

 

La plasmación de la idea en la materia es el gran reto que se impone al artista.

A partir del aprendizaje y dominio de la técnica y con la ayuda de sencillas herramientas, bien seleccionadas (Otero concedía una gran importancia a la calidad de las mismas, prefiriendo las elaboradas artesanalmente por él mismo), se elige y transforma el material más adecuado para cada tema y se comienza la obra.

La piedra que ha trabajado Otero ha sido, casi siempre para los grandes bloques, la arenisca compacta procedente de los vecinos lugares de Avíos y Camplengo.

Existen dos procedimientos escultóricos tradicionales: la talla directa sobre el propio bloque es la más meritoria y ha sido la más utilizada por Otero. Con sutiles referencias dibujísticas en papel, que se trasladan a la piedra con clara visión tridimensional, se va rebajando la materia hasta conseguir la forma deseada. Por el contrario, el modelado, es un paso intermedio entre el dibujo y la escultura final. Supone la realización de un modelo o boceto, -en barro o escayola-, añadiendo materia para conformar los volúmenes precisos, que luego sirve de referencia para la escultura en el material definitivo. En algunas ocasiones Otero realizaba un modelo en piedra para ejecutar luego la obra definitiva.

Las formas naturales se captan mediante la observación y se trasladan al material, directamente en presencia del modelo o de memoria, escogiendo la actitud más peculiar o la situación más característica, en función de la sensibilidad del autor, "para incitar al amor y a la ternura". Hasta conseguir el boceto final se van haciendo dibujos preparatorios que indican la evolución de la idea y de la composición en la mente del artista. Otero hacía en ocasiones hasta 50 dibujos preparatorios hasta alcanzar el boceto definitivo en el que se basaba para realizar la escultura. Ello no impedía que en el momento de la ejecución de la obra pudiera introducir nuevos cambios hasta conseguir la obra definitiva.

El artista traslada su sentimiento a la piedra e infunde en su forma inerte el hálito de vida, de manera que el espectador reconoce y concibe el espíritu de la obra, con lo que se inicia el proceso comunicativo entre artista y público.

Existen dos posibilidades de representar la realidad:

a) Realista (objetiva), que a su vez pude ser naturalista (si refleja la naturaleza tal como es) o idealista (si modifica el objeto para aproximarle al concepto o idea del objeto).

b) Convencional (subjetiva) mediante la cual el artista interpreta el objeto o la idea, transformándola para dotarla de mayor fuerza expresiva o belleza formal, por medio de convenciones comprensibles por el espectador (geometrismo, esquematismo), que pueden desembocar en la abstracción, en la que se pierde la referencia objetual.

El geometrismo de las formas y la fluidez lineal utilizados por Otero son convencionalismos asimilados por el arte universal desde la prehistoria, que dotan de dinamismo a la obra y la convocan en la modernidad.

 

Dirija sus comentarios o sugerencias a info@turismocantabria.net

© JRY 2001 - Todos los derechos reservados.

www.santillana-del-mar.com